Una lista informa. Una historia vende. La mayoría de los catálogos son listas con fotos pegadas, y por eso acaban archivados en vez de leídos.
Un buen catálogo es un vendedor sobre papel. Tiene un argumento, una secuencia y una idea clara de lo que debe sentir y hacer el lector en cada página. Nos ocupamos de todo, del concepto a los textos y al diseño final.
Qué incluye el servicio
- El concepto creativo, que decide qué defiende realmente el catálogo antes de maquetar una sola página.
- Los textos, porque los nombres de producto y las medidas no persuaden a nadie.
- Diseño y maquetación, incluida la forma de guiar la mirada de una página a otra.
- La dirección de fotografía, que vende más que cualquier otro elemento.
- Impreso, digital o ambos, preparados como corresponde en cada caso.
Cómo trabajamos
Decidir qué defiende. Un catálogo con un punto de vista vende más que un inventario completo, siempre.
Escribirlo antes de diseñarlo. Una maquetación construida alrededor de un texto terminado funciona. Un texto vertido en una maquetación ya cerrada, no.
Dejar que la fotografía trabaje. Las imágenes persuaden más que las palabras, así que se deciden al principio en vez de buscarlas al final.
Guiar la mirada. La secuencia y la jerarquía deciden qué ve primero el lector y qué hace después.
Prepararlo para donde se va a usar. El papel y el digital piden cosas distintas. Un PDF de un catálogo impreso no es un catálogo digital.
Para quién es
Para negocios con una gama que merece presentarse bien: fabricantes, mayoristas y cualquiera cuyos clientes comparen opciones unas junto a otras antes de decidir. Encaja de forma natural con los renders cuando no todos los productos se pueden fotografiar.
Plazos y precios
Los plazos y los precios dependen del alcance, así que presupuestamos por proyecto en lugar de publicar una lista de precios. Cuéntanos qué necesitas y te enviamos un plan y un precio. Solemos responder en un día laborable, y muchas veces el mismo día.
Preguntas Frecuentes
¿Impreso o digital?
Depende de cómo decidan tus clientes. El papel sigue pesando en una reunión y en una sala de exposición; el digital es más fácil de actualizar y de enviar. Muchos clientes necesitan los dos, preparados de forma distinta.
¿También escriben los textos?
Sí. El concepto, los textos y el diseño se trabajan juntos, porque un catálogo escrito después de cerrar la maquetación siempre suena a pies de foto.
¿Y si no tenemos buenas fotos de producto?
Es algo habitual, y ahí suelen entrar los renders. Un render 3D puede presentar un producto en configuraciones que sería poco práctico fotografiar.
La versión larga: guía de catálogos
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